Introducción
La Cuaresma nos desafía a profundizar en la oración y la caridad. Las lecturas de hoy nos regalan tres tesoros: la súplica audaz de Ester (Ester 4,17k-l-z), la acción de gracias del que confía (Salmo 137) y la promesa de Jesús: “El que pide, recibe” (Mateo 7,7-12). Juntas, nos recuerdan que la oración auténtica se convierte en obras de misericordia.
1. Ester 4,17k-l-z: La oración que salva un pueblo
En medio del peligro de exterminio para los judíos, Ester reza con ayuno y humildad: “No tengo otro defensor que tú, Señor… Ayúname, que estoy sola” (v. 17l). Su oración no es pasiva: arriesga su vida intercediendo ante el rey Asuero. La Cuaresma nos llama a imitar su valentía unida a la confianza en Dios.
Reflexión:
Ester no se conforma con rezar; actúa. Su fe la impulsa a ser instrumento de salvación.
Pregunta para el lector:
¿Mi oración me lleva a actuar con amor, incluso cuando implica riesgo o incomodidad?
2. Salmo 137 (138): Gratitud y certeza en la Providencia
“El día que te invoqué, me escuchaste” (Sal 137,3). Este salmo celebra la fidelidad de Dios ante el clamor del pobre. El versículo 7c-8 recalca: “Tu derecha me salva… ¡No me abandones, obra de tus manos!”. Es un recordatorio: Dios no ignora el grito de los que confían en Él, incluso en la prueba.

“Señor, tu misericordia es eterna; no abandones la obra de tus manos” (Sal 137, 8)
3. Mateo 7,7-12: Pedid, buscad, llamad… y haced el bien
Jesús ofrece una promesa radical: “Todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra” (v. 7-8). Pero añade una condición: vivir la regla de oro: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten” (v. 12). La oración y la caridad son inseparables: no podemos pedir a Dios lo que no estamos dispuestos a dar a otros.
Jesús nos interpela hoy:
¿Pido a Dios bendiciones… mientras niego la compasión a mi prójimo?
Síntesis: Tres claves para una Cuaresma transformadora
- Oración audaz (Ester): Confiar en Dios sin miedo, incluso en situaciones imposibles.
- Gratitud activa (Salmo 137): Recordar las veces que Dios nos ha respondido, fortaleciendo nuestra fe.
- Caridad concreta (Mateo 7): La regla de oro no es un ideal, sino un mandato práctico.
Ejemplos prácticos para hoy:
- ¿Oro por alguien que sufre… y luego le llamo o visito?
- ¿Aplico la regla de oro en mis redes sociales, tratando a otros con respeto?
Llamado a la acción cuaresmal
Propuesta concreta:
- Escribe una petición audaz a Dios (como Ester) y una acción concreta para responder a ella.
- Practica la regla de oro hoy: Haz un gesto de bondad inesperado hacia alguien difícil de amar.
- Reza el Salmo 137 agradeciendo tres bendiciones específicas de tu vida.
Oración final:
“Señor,
enséñame a orar con el coraje de Ester,
a agradecer con la alegría del salmista
y a amar con la radicalidad de tu Hijo.
Que mi Cuaresma no sea de palabras,
sino de manos extendidas y corazón generoso.
Amén.”



