Reflexión para el Jueves, 24 de abril de 2025
Semana de la Octava de Pascua
Fe que transforma: Del asombro al testimonio
Lecturas del día:
- Hechos 3, 11-26
- Salmo 8, 2a y 5.6-7.8-9
- Lucas 24, 35-48
La Pascua nos confronta con una verdad incómoda: la fe exige más que admiración; requiere conversión y acción. Las lecturas de hoy nos muestran cómo el encuentro con el Resucitado nos llama a ser testigos creíbles en un mundo que duda.
Hechos 3: La humildad del testigo
Pedro, ante el asombro del pueblo por la sanación del paralítico, declara: «No fue nuestro poder, sino la fe en Jesús» (Hch 3,12-16). Este milagro no busca glorificar a los apóstoles, sino señalar a Cristo como fuente de vida. Pedro invita a todos a «arrepentirse y convertirse» (v.19), recordando que incluso la ignorancia puede ser redimida por la misericordia divina.
Pregunta clave: ¿Atribuimos los frutos de nuestra fe a nuestras capacidades, o reconocemos que todo es gracia de Dios?
Lucas 24: Cristo, carne y hueso en medio de las dudas
Los discípulos, atemorizados, creen ver un fantasma. Jesús les muestra sus heridas y come un trozo de pescado para confirmar su realidad física (Lc 24,39-43). Este gesto desarma dos tentaciones modernas:
- Espiritualizar la fe: Reducirla a sentimientos abstractos.
- Reducir lo divino a lo humano: Negar lo sobrenatural.
Jesús une cuerpo y espíritu, recordando que la resurrección es un hecho histórico con implicaciones eternas.
Contraste actual: ¿Vivimos una fe etérea, desconectada de las heridas del mundo, o encarnamos el Evangelio en acciones tangibles?
Salmo 8: La dignidad restaurada
El salmista pregunta: «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?» (Sal 8,5). La Resurrección responde: Dios nos corona de gloria incluso en nuestra fragilidad. El paralítico sanado y los discípulos atemorizados son testigos de que la dignidad humana se restaura en Cristo.
Reflexión: ¿Reconocemos nuestra pequeñez ante Dios, pero también la grandeza de ser sus colaboradores?
Legado del Papa Francisco: Testimonio en las periferias
En memoria del Papa Francisco, recordamos su llamado a «ir a las fronteras existenciales». Como Pedro, no buscó protagonismo, sino señalar a Cristo. Su insistencia en la misericordia y la ecología integral refleja que la fe verdadera se vive en la coherencia entre palabra y acción.
Octava de Pascua: De la duda a la misión
Las lecturas nos desafían a:
- Abandonar la admiración pasiva: La fe exige respuesta, como el arrepentimiento que Pedro proclama.
- Encarnar el mensaje: Jesús come con los discípulos; nosotros debemos llevar el Evangelio a mesas concretas (familias rotas, migrantes, enfermos).
- Ser testigos incómodos: Anunciar a Cristo en un mundo que prefiere ídolos de éxito o indiferencia.
Acciones concretas
- Visita a un enfermo o anciano: Lleva compañía y esperanza, como Jesús llevó su presencia a los discípulos.
- Revisa tu conversión: ¿Hay áreas de tu vida donde aún no dejas que Cristo entre?
- Estudia las Escrituras en comunidad: Como Jesús «abrió su entendimiento» (Lc 24,45), comparte su Palabra con otros.
Oración
«Señor Resucitado, que hoy, como a los discípulos, nos muestres tus heridas para sanar nuestras dudas. Danos la valentía de Pedro para señalar tu nombre, la humildad del salmista para reconocer nuestra pequeñez, y el fuego de tu Espíritu para ser testigos en las periferias. Que nuestra fe no sea un espectáculo, sí un camino de carne y hueso que anuncia tu Vida. Amén».
Autor: Acólito Luis, inspirado en las reflexiones de Antonio Bellido Almeida
Fraternidad Laical de Santo Domingo de Murcia

